tumba de móviles

Obsolescencia

La obsolescencia está al acecho de tu móvil, celular o como quieras que lo llames. Sólo la palabreja ya intimida. Los que hacen palabras lo saben e hicieron ésta a conciencia con ganas de acojonar. Después se tomaron vacaciones y no produjeron más palabras durante un año.

Fue el año que vivimos a base de palabras importadas del inglés. La lengua anglosajona no se toma vacaciones, especialmente porque ha montado fábricas y sucursales por todo el mundo, y en algunos países se produce muy barato.

Pero volvamos a lo que estábamos, a ver si con dedicación consigo quitarme la mala costumbre de divagar. Ya sé que sabéis que algo está obsolescente cuando va cayendo en desuso, pero lo explico no vaya a ser que algún despistado presuma de haberse comprado un móvil de esos que tiene de todo, incluso obsolescencia.

Por una extraña razón, quizás porque los inventores de palabras las sacaron el mismo día, siempre hemos asociado el desarrollo con el derroche. Suponemos que hemos alcanzado un mayor grado de desarrollo cuando nos podemos permitir derrochar en lo superfluo. El mundo desarrollado es aquél que derrocha recursos de los que muchas veces carece. Por contraste, el subdesarrollado es aquél que ni siquiera puede usar los recursos de los que dispone.

Con esa idea de desarrollo, ¿qué podemos esperar de un desarrollador? Está clarísimo, malgastará todos los recursos de cualquier máquina que se le ponga a tiro, la mayor parte de las veces en cuestiones innecesarias. Ya te puedes comprar un aparato que sea la repera limonera que luego vendrán los desarrolladores, le sacarán todo el jugo y te la dejarán seca.

Claro que la culpa no es sólo de los desarrolladores. Los usuarios ayudan mucho con esa extraña manía de instalar todo lo que cae en sus manos, lo vayan o no a usar, como si padecieran una extraña fiebre del coleccionismo.

¿Una aplicación para encontrar rimas en chino? Trae que la instalo, no vaya a ser que alguna vez me haga falta.

Peor todavía que el coleccionismo de aplicaciones es esa costumbre de instalar lo último de lo último. Como si no fuera bastante malo que los desarrolladores saquen al mercado productos inacabados con idea de ir rematando los detalles sobre la marcha, los usuarios les alientan instalando cualquier cosa que tenga un número más grande.

¿A ver la tuya? ¡Ah bueno!, la mía es más grande.

Sí, pero se te cuelga más a menudo.

¿Qué podemos hacer ante este panorama? Cada nueva versión de software tiene requisitos mayores, y si al principio tu máquina manejaba la aplicación con cierta soltura, llega un momento en que ésta se rebela y, como mucho, le perdona la vida.

Está bien, te dejo que me instales, pero no esperes demasiado de mí.

La vía tradicional para evitar estas situaciones consiste en ampliar tu dispositivo para que aguante algún asalto más, y si esto no es posible, que seguro que no lo va a ser, jubilarlo y cambiarlo por otro más moderno, que tendrá un final similar al de su antecesor y previsiblemente en menos tiempo.

Por todo lo anterior, queremos mostrarte un método sencillo, rápido y asequible de hacer que tu móvil alcance una potencia inimaginable y que jamás se quede obsoleto. Para empezar he aquí la lista de materiales necesarios para la ampliación:

  • Una jarra con agua.
  • Un martillo.

 

Como ves, la lista es breve y sencilla de conseguir. A continuación te indicamos los pasos a seguir:

  1. Mételo media hora en la jarra de agua para que se ablande.
  2. Sácalo del agua y quita la batería y cualquier protector o carcasa que tenga el móvil. Aporréalo por todas partes. Comienza por la pantalla, luego ponlo de canto y vuelve a darle fuerte, dale con la parte fina del martillo a todos los conectores y reserva energía para golpear con fuerza hasta acceder al interior.
  3. Dale ahora a todo lo que encuentres dentro… Si no has conseguido acceder al interior del aparato repite el paso 2.
  4. Déjalo caer desde la ventana de tu casa. Se recomienda un mínimo de un cuarto piso. Si vives en un piso más bajo ve a casa de un amigo.
  5. Vuelve a ponerle la batería y prueba a encenderlo. Si funciona igual que antes, vuelve otra vez al paso 1. Si echa chispitas y hace ruidos raros quita la batería y vuelve al 3.
  6. Si no hace ruiditos ni nada de nada es porque estás viendo la pantalla de inicio de tu nuevo sistema operativo móvil: Infinito punto cero. Adiós a la obsolescencia, bienvenido a la máxima potencia. A partir de ahora, el único límite de tu móvil lo pone tu imaginación.

Esta entrada, al igual que otras de este blog, ha sido recuperada del desaparecido blog de Surlandia y fue publicada en mayo de 2007. Originariamente hablaba de ordenadores y ha sido levemente modificada para actualizarla. En todo este tiempo las cosas apenas han cambiado.